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  • luisantoniovazquez1

Cucina Povera & de los placeres y los días

Actualizado: 11 may


Decía Ferrán Adriá: "¿Hay algo mejor en el mundo que mojar un trozo de pan crujiente en una yema de huevo?" Así es, una auténtica obra de arte, barata, sencilla e irresistible.
El concepto de Cucina Povera nació en Italia y hace referencia a la cocina que prosperó en el Bel Paese desde la segunda mitad del siglo XIX hasta la posguerra de la II Guerra Mundial. Es evidente que nace del instinto de supervivencia de los pueblos, que fuerza su creatividad cocinando los productos de su entorno geográfico. Se trata, por tanto, de una cocina localizada que pretende obtener el máximo sabor y valor nutritivo posibles con el menor número de ingredientes del entorno, que es propiamente un paisaje cultural.

Y ese concepto evolucionó hasta hoy en su versión cool para clases pudientes. Pero la esencia y el modo de actuar de la Cucina Povera es lo que realmente me interesa en este nuevo blog, sucesor de aquel ya lejano huelequealimenta.

Y no me voy a ceñir solamente a ese universo gastronómico que es Italia, sino que voy a viajar -saltando constantemente el muro de la caverna- por geografías que me ofrezcan productos y recetas que asalten como un hálito de aire fresco mi corazón, porque están en el camino de la Verdad gastronómica.

No voy a decir mucho más, creo que sabéis a lo que me refiero; un plato debe ser de un sabor y una presencia tan elocuentes que transformen o "restauren" el alma en aire y humo y seda, para así volar hacia recónditos hogares soñados. Una forma de felicidad y una manera de vivir.

El método de este blog es muy claro y sencillo. De eso se trata, de disfrutar cocinando y comiendo, con poco esfuerzo y con mucho conocimiento. Hay que aprender a valorar incluso los productos más aparentemente insignificantes, que, en su uso adecuado, pueden tener un gran valor culinario. Los alimentos humildes, con recetarios ancestrales y refinamiento técnico moderno, pueden resultar excelsos. Sólo hay que dedicar un poco de tiempo a adquirir esos productos de vuestro entorno, un huerto, un conocido, una tienda de ultramarinos, un mercado e incluso un buen supermercado. También es importante tener un fondo de despensa de alimentos que se repiten en muchos platos y son de larga caducidad, tales como legumbres, pasta, especias...

Pero lo más importante: busca siempre la calidad, aquí sí se puede pagar, y se nota. La calidad se consigue con la experiencia de la rutina. Hay que aprender a diferenciar una buena harina o una buena patata de la que no lo es. Ya lo iremos viendo. Pero definitivamente se trata de disfrutar lentamente, sin agobios, apreciando desde el producto en su origen prístino hasta el plato final. Todo este proceso abarca la verdadera gastronomía, y con ello conseguiremos todos juntos luchar contra ese monstruo fagocitador de la diversidad, que es la globalización, que finalmente aniquila de modo inmisericorde las consciencias. El mundo es más nuestro en la cercanía, en la sublimación de las emociones y en la conversión de lo cotidiano en algo extraordinario.




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